Salmos 37:7 Guarda silencio ante Jehová, y espera en él.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades.
No te alteres con motivo del que prospera en su camino,
Por el hombre que hace maldades.
El saber esperar en silencio delante del Señor nos ayuda a que muchas de las cosas que nuestros corazones necesitan sean suplidos por Aquel que todo lo puede, todo lo da y todo lo soluciona.
Ambos, el silencio y la espera están siempre dispuestos a hacer el gran trabajo de ayudarnos a ponernos delante de Dios para que con el respeto que se desprende del silencio y la espera......
El Señor toque nuestros corazones, nos hable o en silencio Él esté bendiciendo nuestras vidas.
El silencio nos enseña a darle el uso correcto a nuestra boca, el miembro más pequeño pero más peligroso que tenemos y que muchas veces no sabemos cómo manejarlo (Santiago 3:5). Nos enseña a no pedir mal, a no quejarnos y permanecer frente a Dios esperando lo que El tenga para darnos.
El silencio trae consigo la espera, la espera trae de su mano la esperanza y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios es derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado.
En el silencio de sus hijos, Dios trabaja. Él escudriña nuestros corazones y pensamientos, hace cambios, renueva y enseña Sus caminos a quienes lo desean.
Estar en silencio en la Presencia de Dios es:
Esperar con humildad que Él nos hable en Su tiempo.
Es demostrar respeto y sometimiento esperando Su palabra para nuestras vidas.
Estar en silencio es estar en Su compañía. Esperar que el corazón de Dios llegue al corazón del que espera.
Al ser humano le gusta hablar, dirigir, controlar, a Dios le gusta el silencio y la espera porque es cuando Él puede obrar, cambiar y renovar nuestras vidas, conforme a Su buena, agradable y perfecta voluntad.
La espera debe ser siempre en silencio porque el silencio trae paz y tranquilidad para aquellos que realmente confiamos en Dios.
Estar en silencio en Su presencia es una de la bendiciones más grandes ya que es la manera de empezar a tener una relación de amistad con Dios, a través del Espíritu Santo.
Guardar silencio delante de Dios y esperar en El es la solución a muchos de los problemas que tenemos y que muchas veces no podemos resolverlos porque no sabemos esperar en Él.
El silencio y la espera son los que dan lugar a que la Palabra de Dios llegue a nosotros inundando y refrescando nuestras mentes y corazones.
La lección es que debemos acercarnos cada vez más al Señor quien está dispuesto a ayudarnos, ya que El es quien abre las puertas al de corazón entendido y en la espera hace que tengamos paz el tiempo que sea necesario para recibir aquello que Dios tiene para nosotros.
El Señor nos ayude a esperar en silencio para que nuestras vidas sean bendecidas con Su presencia.

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