lunes, 29 de febrero de 2016

CONDUCTAS SECTARIAS

¿Estás viviendo en tu congregación algún episodio que te recuerde a alguna de estas conductas sectarias?
1- Dependencia casi total con la organización:
Es bueno tener un grupo de pertenencia y rodearse de personas que piensan lo mismo que nosotros. Esto ocurre en clubes, partidos políticos, grupos de afinidad, etc. Esto nos edifica y nos ayuda a crecer, pero cuidado con los extremos sectarios que nos terminan dañando.
En los grupos sectarios, ser parte de la organización es la parte más importante de su fe. Si usted desea el favor de Dios, debe pertenecer 

a ese grupo u organización en particular, fuera de ella no hay nada. Rechazan con vehemencia a quienes no pertenecen a su grupo, pero mucho más ardientemente, a quienes se apartan de ella. Estos últimos son calificados como traidores, apóstatas, o cosas semejantes; dejando en evidencia el poco amor que el grupo tiene. Sólo los miembros de esa organización, tienen el agrado de Dios. Todo el resto de la gente está perdida y se encuentra bajo la ira de Dios. Sólo los miembros de la organización son salvados.
2- Dependencia casi total con el líder principal de la organización:
Es saludable pedir consejo a alguien con mayor experiencia o conocimiento, en algunos asuntos de nuestra vida. Lo hacemos regularmente cuando consultamos a un médico, por problemas de salud, a un abogado por problemas legales a un entrenador cuando estamos en el gimnasio, o a alguien con mayor conocimiento espiritual cuando lo necesitamos… pero cuidado con los extremos.
En los grupos sectarios, cada decisión que usted toma, debe estar avalada o respaldada por su líder. Su economía, sus relaciones, su trabajo, todo, todo, todo; tiene que estar bajo el control del líder de la organización. Casi siempre este líder tiene características carismáticas y hace alarde de poderes especiales y de un llamado sobrenatural de parte de Dios. Justamente es una persona que reclama pleitesía, admiración y por sobre todas las cosas, obediencia absoluta. Regularmente no es alguien que sirve, sino alguien que reclama que le sirvan. En este contexto, la palabra del líder se convierte en Palabra de Dios, y debe ser obedecida sin reclamo ni objeción. Casi siempre hace alarde de un misticismo espectacular e invita a otros a que tengan las mismas “experiencias” que él. Además, tiene una “revelación” especial desconocida por el resto de la humanidad y que sólo él tiene. Le hace sentir a su gente que les hace un favor, compartiéndoles su “sabiduría” particular.
3- Dependencia económica:
La Palabra de Dios, la Biblia, enseña mucho respecto al dar, a la generosidad y al altruismo. Es evidente que por medio de su enseñanza, se nos estimula a ser responsables con nuestros diezmos y ofrendas, pero cuidado con aquellas enseñanzas que van más allá de esto.
En estas organizaciones existe una manipulación sobre los asuntos de dinero mucho más allá de lo que la Biblia enseña (la mayoría de estas organizaciones tiene como objetivo final, manejar la economía de sus miembros). Las palabras “Pactos con Dios”, “Sembrar en el reino”, “Dar para recibir”, “Teología de la prosperidad”, etc.; son llevadas a extremos dañinos, donde las personas son literalmente esquilmadas. Se ejercen controles minuciosos sobre los aportes, sabiendo quienes dan y cuanto dan, como una forma de control y presión. Bajo coacción psicológica, muchos son literalmente obligados a dar sus autos, casas, etc. para fines que muchas veces los mismos miembros desconocen.
4- Aislamiento:
La Biblia nos insta muchas veces a apartarnos del pecado y de toda conducta dañina, pero lejos está esto de querer decirnos que debemos apartarnos de todas las personas, y mucho menos de nuestros seres queridos y amistades. Por el contrario, la Biblia nos desafía a estar con las personas, manteniendo una conducta correcta, y ayudando a quienes nos necesiten.
Sin embargo, casi todas las organizaciones sectarias buscan apartar a sus miembros de todo contacto ajeno a la organización. No sólo son “captadas” por la organización, sino que también son gradualmente apartadas de todos los contactos ajenos a dicha organización. El propósito es dejarlos vulnerables e influenciables, cortándoles lazos afectivos que puedan hacerles reflexionar respecto al problema en el que se están metiendo. Los contactos de los miembros de estas organizaciones, casi siempre giran alrededor de los miembros de la misma. En este sentido, regularmente se les prohíbe festejar cumpleaños, aniversarios, fiestas de fin de año, día del padre o de la madre, etc. e inclusive se les prohíbe participar de ellas. Esto aísla a los miembros y les limita la independencia de pensamiento.
5- El miedo como elemento de imposición:
La palabra de Dios muestra claramente que Jesucristo vino para hacernos libres. No podemos ser esclavos de un concepto, líder u organización. Cuando creemos en Jesucristo, Él nos hace libres. Libres del pecado, libres de la condenación, libres del temor, libres de la esclavitud, etc.
Sin embargo, muchas organizaciones sectarias utilizan el temor como elemento de esclavitud, dejando a merced de sus caprichos, a los miembros de la misma. Se les atemoriza respecto al futuro, a la ira de Dios, a enfermedades, al juicio eterno, a los males y castigos, etc. Esto deja a las personas en un grado de vulnerabilidad y manipulación que estremece. Pierden la capacidad de razonamiento por sí mismo, alejándose o negando todo pensamiento que pudiera poner en duda sus creencias, y que pueda recordarles aquello que tanto temen.
Bien podríamos llamarlo a esto “abuso psicológico”. También utilizan técnicas de control mental y persuasión coercitiva para que todos los miembros dependan del líder o de la organización.
Estas características sectarias, pueden darse dentro de cualquier organización. Inclusive dentro de una organización legalmente establecida. Si uno de sus responsables, sacerdote, pastor o líder se “despierta” con una revelación novedosa, y toma para sí, alguna o todas las conductas mencionadas, puede convertirse sin desearlo, en un peligroso líder sectario.
Evalúe su propia condición, y vea si el lugar donde se encuentra es una iglesia o una organización sectaria.
"Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!" (Romanos 8:15 RV60).
“Porque el Espíritu que Dios les ha dado no los esclaviza ni les hace tener miedo. Por el contrario, el Espíritu nos convierte en hijos de Dios y nos permite llamar a Dios: «¡Papá!»” (Romanos 8:15 TLA).

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